Neuro-Espiritualidad

NEUROTEOLOGIA O NEUROESPIRITUALIDAD

 una pequeña chispa divina en el cerebro

 

Cuando decimos que el cerebro produce la espiritualidad no estamos hablando  que el cerebro cree el deseo de buscar algún dios de cualquier religión. Cuando decimos que el cerebro produce la espiritualidad estamos hablando  que el ser humano busca la forma de conectarse a esa energía vital que mueve el universo y que hace que sus sentidos, órganos motores, su ser, se fusionen  también con las leyes que rigen el mundo físico.

Cuando se  descubrió “el gen de Dios” en la MAT2 en el 2004. Científicos y genetistas descubrieron que este gen se relaciona con la parte del cerebro encargado de canalizar las experiencias espirituales, encontraron que la presencia de este gen en el ADN inducía a  las personas a tener experiencias espirituales. Y esto generó controversia en el campo de la teología y la ciencia, tal fue el impacto que un año después una página web hace una publicación sobre un proyecto llamado FUNVAX una vacuna contra el fundamentalismo religioso, se dice que fue promovido por el ministerio de defensa de los EE.UU en el 2005, en su lucha por neutralizar  el fundamentalismo religioso en algunos lugares del  oriente medio. Verdad o no,  lo curioso es que la única información sobre ‘Funvax’ proviene de una sola fuente, un sitio web construido por “seguidores” de  Joey Lambardi.

De ser cierto ¿se debería atacar el fanatismo religioso de esta manera, neutralizando la espiritualidad en la humanidad? O más bien se debería atacar a los líderes que se camuflan en diferentes religiones para fomentar el fanatismo religioso con manipulaciones coercitivas y  técnicas de lavado de cerebro.

Para evitar malos entendidos no es correcto hablar del gen de Dios, se podría decir también que existe la célula de Dios o las moléculas de Dios. Si en realidad existiera el gen de Dios este nos proporcionaría características súper poderosas y sobre humanas,  sería más sensato hablar de la región del cerebro donde se manifiesta la experiencia espiritual.

La espiritualidad es un estado natural del hombre, mientras que la religiosidad es la consecuencia de una programación mental que busca definir e interpretar a Dios, si una persona tiene la suerte de encontrar verdaderamente a Dios es posible que pueda experimentar la espiritualidad, las ideas mal expresadas de lo que se cree que es Dios puede llevar a una persona a ser víctima de una secta o a convertirse en un fanatismo religioso.

 

El cuerpo humano por naturaleza y anatomía genera la espiritualidad que consiste en estar en equilibrio con nosotros  mismos, nuestro entorno,  y las leyes que rigen este universo, en este caso se hablaría de tener  buena salud mental. Por lo general ser espiritual casi siempre está relacionado con lo que pensamos que es Dios, y eso hace que esta situación resulte compleja y relativa. Casi todos creemos en la existe de Dios pero cada uno lo percibe de forma diferente de acuerdo en el entorno en el que se desarrolle. Se da el caso que personas que hacen parte de la misma religión pueden tener puntos de vista diferentes de Dios dependiendo de su condición económica, intelectual, o de salud.

Cualquier persona puede ser religiosa pero no todos los religiosos son espirituales, parece que se hablara de la misma cosa pero en realidad no lo es. Los religiosos son el resultado de  factores externos de una creencia que describe e interpreta a Dios pensando que se encuentra fuera del ser humano. Mientras que la espiritualidad nace del interior del ser,  permitiéndole entender conceptos, ideas, y todo tipo de manifestaciones que se presentan en su entorno con equilibrio y total autonomía de sí, el sentido a la vida no se pierde y la vida se vive con plenitud.

Según estudios de neurociencia, cuando una persona lee un texto religioso, practica algún ritual, o hace una oración, se activa un área del cerebro donde interactúan;  La ínsula  que  está relacionada con  el contexto emocional, información convergente y la experiencia sensorial.  El córtex cingulado posterior, con la conciencia humana, el córtex del cíngulo anterior dorsal con funciones cognitivas, empatía, emociones.

La Neurociencia no busca a Dios en el cerebro; pero la Neuroteologia investiga las reacciones que tienen las neuronas durante las experiencias religiosas.

 

Los seres humanos tenemos partículas de energía que son compatibles o se conectan con la energía vital que formó y mantiene el universo. Uno de los puntos clave es definir a qué le llamamos Dios, eso es lo que determina una creencia religiosa, motiva a las personas a investigar o a rechazar a Dios. Dependiendo de la percepción que la gente tenga de Dios, así mismo interpretará su realidad.

Estímulos religiosos activan las mismas zonas del cerebro. La actividad cerebral casi no tiene que ver con nosotros; se dice que el 90 % de la energía del cerebro, no tiene nada que ver contigo. Hay una cantidad de energía del cerebro que no sabemos qué se hace ni a dónde se va. En los últimos años los científicos que investigan el cerebro han cambiado la forma de interpretar el mismo. Durante mucho tiempo pensamos que el cerebro utilizaba la mayoría de energía interpretando la realidad y asimilando nuestro entorno y que durante el sueño consumíamos menos energía en el cerebro, pero estábamos equivocados. Experimentos de neuro-imagen han demostrado que el cerebro tiene una alta actividad durante el sueño. Las actividades que menos consumen energía en el cerebro son caminar, leer, hacer ejercicio y lo que se hace durante el día. Estas solo consumen el 5% de energía. La energía restante los científicos la denominan MODO-RED-POR-DEFECTO (52).

Hay una gran cantidad de energía que no sabemos cómo se procesa en el cerebro, pero los científicos la llaman ENERGIA CEREBRAL OSCURA. Es como si esa energía escondida alimentara otro ser que está viviendo dentro de nosotros de manera inconsciente.

Las neuronas crean una corriente eléctrica. La corriente eléctrica del cerebro crea un campo magnético, este puede ser medido fuera de la cabeza. Investigaciones recientes han demostrado que la epilepsia se focaliza en los lóbulos frontales de los pacientes, y que es una hiperactivación de los patrones neuronales.

 

Cuando mentimos hacemos que nuestro cerebro trabaje el doble, pero lo peor es que las mentiras al igual que las palabras el cerebro las traduce como imágenes en algunos casos falsas, estas crean una realidad diferente irreal. La carga cognitiva de las mentiras es grande, activa grandes áreas en el cerebro. Cuando creemos en una ideología falsa y la practicamos la actividad cerebral crece, aumenta el flujo sanguíneo en el cerebro y el oxígeno en la sangre crece, las áreas que más se ven implicadas en este proceso son el lóbulo frontal, lóbulo temporal y el lóbulo límbico.

Cuando una persona es sugestionada mediante creencias inventadas por hombres experimenta estados alterados de la conciencia, aumenta la percepción espaciotemporal, sensación de pérdida del tiempo espacio, gritos, aullidos, risa repentina, llanto. La mayoría de estas experiencias se manifiestan en el lóbulo temporal. El neuro-científico Michael Persinger hizo experimentos con un casco de motocicleta para realizar descargas eléctricas al cual llamaron el casco de Dios 

 

Durante muchos años, la religión y la espiritualidad estuvieron alejadas de la ciencia, pero cuando se catalogó la religión como un fenómeno sociocultural  despertó el interés de filósofos, psicólogos y teólogos.  La mayoría de científicos no quieren relacionar la religión con la ciencia por su escepticismo,  mientras un grupo de ellos se atrevió  a investigar y explorar las bases biológicas de la espiritualidad y la religión.

Las experiencias religiosas y espirituales tienen una base biológica; recientes Investigaciones científicas sugieren que hay aspectos fisiológicos específicos para el comportamiento espiritual como la oración y la meditación. En el campo de la neurobiología encontraron pruebas de un gen llamado el gen de Dios, la hipótesis que propone el genetista Dean Hamer es que existe un gen transportador de monoamina vesicular  (VMAT2), este regula una predisposición para que las personas puedan tener  experiencias místicas o religiosas.

Joseph, un ateo norteamericano que adelanta numerosas investigaciones sobre el cerebro, dice que podría discutirse que la esencia de Dios y de nuestra alma podría estar latente en las profundidades del antiguo lóbulo límbico que está enterrado en la base del cerebro (49).

Estas experiencias transpersonales van acompañadas de un poco de encanto,  de chispa divina, revelaciones, fe religiosa y todo tipo de creencias místicas. Según estudios de la neurociencia está comprobado que estas experiencias se activan cuando se estimulan ciertas estructuras cerebrales que hacen parte del sistema límbico o sistema emocional.

¿Por qué el éxtasis de una experiencia sobrenatural o espiritual es considerado como un estado alterado de la conciencia?

 

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